Viajar de crucero se ha convertido en una práctica común a la hora de escoger dónde pasar breves periodos de vacaciones. Algo que antes nos parecía reservado a las elites sociales e incluso snob se ha convertido en una buena opción a la hora de escoger el viaje de fin de carerra, un viaje de incentivos empresariales, incluso en una forma de recrear esos viejos modelos de antaño.
El modelo base poco ha cambiado: un barco de un tamaño cada vez más impresionante y a recorrer puertos, por lo general del Mar Mediterráneo, Mar Caribe y Mar del Norte… atención a nuestras antípodas que cada vez desarrollan más este tipo de actividades. Este nuevo panorama bien valdría por sí mismo el título de esta entrada, pero hay cruceros más terrenales, no sólo por el precio de venta.
Hace ya tres años, tuvo lugar el I Congreso de la Red de Ciudades AVE en Guadalajara. Allí los alcaldes y concejales de Turismo de las diversas ciudades miembras de la plataforma proponían la existencia de cruceros vía terrestre. Una propuesta que fue acogida con entusiasmo por distintas autoridades, pero que a juzgar por la poca actualización de la web de esta asociación se quedó en agua de borrajas.





